¿Eres vainilla para el sexo?

Compártelo con tus amigos

sexo-vanilla--

La forma en que experimentamos el sexo es muy variada y totalmente personal. Están quienes prefieren lo extremo como el BDSM, algunos gustan de prácticas algo excéntricas como el golden shower o el food fetish, y, por supuesto, encontramos a las personas que simplemente gustan de hacerlo de forma tranquila, calmada y amorosa. Si crees que lo tuyo es más bien lo último o lo más tradicional en la cama, quizás eres muy vainilla para el sexo.

¿Cómo que “muy vainilla”?

El sexo vainilla es un término creado por la comunidad del BDSM para identificar aquellas prácticas que se salen de lo característico de sus practicantes, es decir, todo lo que no implique dominación y sumisión, bondage ni sadomasoquismo. El nombre se asocia con que el sabor de helado de vainilla es el más común y que su consistencia es suave. Este tipo de cuchi cuchi es lo más convencional que hay y sus defensores aseguran que no necesitan de nada más intenso para sentir excitación. 

Solo se toma a la piel como la mejor lencería, los cuerpos desnudos son el principal atractivo de este encuentro. Caricias sexys, besos por todo el cuerpo, abrazos y, por lo general, acompañado de la posición de misionero para que ambos se vean frente a frente (aun si es sexo gay). Algunos lo suman con un oral o masturbación. Se tiene la comodidad como un valor, ya que no hay poses incómodas ni dolor. El placer va en cámara lenta hasta llegar al clímax, ya que no hay prisas ni rudeza.

¿Entonces el sexo vainilla es aburrido?

No necesariamente, ya que todos son distintos y por lo mismo hay gustos variados. Incluso hay personas que no son tan vainilla, puesto que dan apertura a experimentar con juguetes sexuales, fetiches o algunas prácticas sadomasoquistas como las cachetadas y las nalgadas. Incluso, hay parejas que a veces prefieren solo hacer el amor, pero en otras ocasiones quieren un sexo salvaje y muy rudo. 

Si tú eres muy vanilla, pero tu pareja es más intensa, no necesariamente uno debe de renunciar a sus gustos por el otro (por más que quieran hacer sentir culpable al otro, ya déjense de manipulaciones, responsabilidad afectiva ante todo). Pueden llegar a un acuerdo, quizás agregar algunos elementos o probar cosas distintas para que los dos (o más) encuentren lo que más les gusta y disfruten del sexo plenamente.

¿Te consideras vainilla, te gusta lo rudo o prefieres un punto medio?

Suscribirte a nuestro boletín

Al ingresar su correo electrónico, acepta nuestos Términos y condiciones del Aviso de Privacidad

Conecta con placer punto a punto

Compártelo con tus amigos

Las más leidas :)